Heteropatriarcado en los colegios: Sus miedos se harán realidad

kidsPor: Colectiva Libertaria Severas Flores

En las últimas semanas hemos visto como se ha fortalecido un movimiento homófobo que no tiene precedentes en la historia de Colombia. Aunque, preferimos no usar el término de homofobia ya que en realidad no es un miedo, sino que son los dispositivos sistemáticos de violencia y destrucción hacia todo lo que no es heterosexual. Todo esto en torno al problema de la discriminación de niñas, niños y jóvenes no heterosexuales en los colegios.

Los diferentes grupos cristianos y católicos han fomentado campañas de “defensa de la familia” que llaman a la abolición de lo que ellos llaman “ideología de género” enajenadora de los valores fundamentales. Es decir, están peleando porque se cree que enseñar en los colegios una opción distinta a la heterosexual va a iniciar el fin del mundo como lo conocen. Y esperemos que sea verdad. Nos encargaremos de que así sea.

Una lectura seria sobre los argumentos de estos grupos puede resumirse en la percepción de un orden natural (divino) de la familia y de lo que significa ser hombre y mujer. Este orden se vería amenazado por el hecho de presentar a los estudiantes en los colegios la diversidad sexual que ya existe en el mundo y que ha existido desde hace mucho tiempo, por no decir desde siempre. Los órdenes naturales son peligrosos, pues limitan al ser humano e impiden su capacidad de acción transformadora en la realidad. Discutir contra argumentos religiosos (esencialistas e inamovibles) es imposible. Aquí no hay posibilidad de diálogo, no hay posibilidad de persuasión, ni de reformulación. Esto no significa que debamos negar los principios, pues es necesario tener una posición ética y moral, lo peligroso es que en esa construcción de principios neguemos las otras existencias, los otros cuerpos y la posibilidad de cambiar de opinión, que no todo está dado y que esos valores naturales no tienen la última palabra, la verdad absoluta.

El pasado 4 de agosto se conmemoraron 2 años del suicidio de Sergio Urrego Reyes, quien tomó esta decisión después de sufrir un acoso constante por un colegio en donde se consideraba las prácticas sexuales no heterosexuales como perjudiciales. Y si, así como muchxs de nosotrxs, Sergio vivía de una manera que se alejaba de los valores cristianos y heterosexuales, pero no por eso debió haber sido castigado, acosado, apartado de su supuesto entorno educativo y llevado al suicidio. Esa muerte y lamentablemente muchas más, así como otras situaciones de violencia y discriminación a personas que nos salimos de los valores de la heterosexualidad recaen en las manos de esas voces que propenden por la defensa de la “familia”, cuando en realidad lo que hacen es fomentar los valores de la destrucción, la violencia y la discriminación.

Hacemos un llamado a reconocer que no hay una única manera de “ser” familia, (desde las madres solteras hasta redes de afecto no consanguíneas), un llamado a reconocer que este adoctrinamiento en la heterónorma aumenta la distancia entre la percepción del otro como yo mismo; en otras palabras, que nos impone la opresión y la sumisión como únicos patrones de relación, presentes en las decisiones egoístas y fascistas en la medida en que pensamos que hay un “yo” delimitado en disputa con un otro demonizado y sin rostro.

Así, esas movilizaciones que hoy 10 de agosto están convocando padres de familia, iglesias y políticos asociados a esta visión fundamentalista cristiana en todo el país, denunciando ser víctimas de la imposición de valores de diversidad sexual porque sus hijxs pueden dejar de ser heterosexuales, es una postura macabra e hipócrita que en su defensa de valores familiares en realidad está proponiendo que los colegios sigan siendo los mismos escenarios de siempre, que han perpetuado discriminación, destrucción de lxs otrxs por las diferencias, matoneo y demás violencias físicas y emocionales.

Lo mínimo que debe hacer el gobierno es revisar los manuales de convivencia para que en los colegios lxs estudiantes que son violentadxs tengan herramientas para defenderse y para darse cuenta hasta en los rincones más recónditos de este país que no son pecadorxs, que no están enfermxs y que no deben seguir siendo discriminadxs. Sin embargo, por la autonomía de las instituciones educativas, se plantean estas orientaciones para el respeto de las diversidades sexuales cuando debería ser una obligación de toda institución garantizar ambientes libres de violencia y discriminación heteropatriarcal.

Por más que quieran seguir imponiéndonos esa visión cristiana y patriarcal de ver las familias y la vida, aquí seguiremos quienes vivimos nuestros cuerpos, nuestro género y nuestra sexualidad de maneras que este sistema ha condenado. Nos van a seguir viendo y se van a seguir horrorizando con la falta de valores en el mundo y la degradación de la sociedad, pero nosotrxs ya no tenemos miedo, hemos entendido que para sobrevivir debemos erradicar esas visiones que permanecen dentro de nosotrxs. Que organizándonos, hablando y compartiendo rebeldías podemos tener las herramientas para destruir las violencias que nos oprimen. Se va a acabar el patriarcado, la autoridad de las iglesia católicas o cristianas, la explotación capitalista, el racismo, el especismo, etc. Estamos encontrando formas de liberación y estas violencias ya están perdiendo su autoridad sobre nuestras vidas.

#MuerteALHeteroPatriarcado

#NosOrganizamosYNosRebelamos

 

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