galería Reseña jornada de protesta en el centro de Bogotá. Enero 24 de 2016

Acción Libertaria estuvo participando en la jornada de protesta convocada para hoy domingo 24 de enero del presente año en el centro de Bogotá, en medio de los llamados a un Paro Nacional por aumento general de salarios, contra la carestía de la vida y las últimas privatizaciones realizadas por el gobierno de Juan Manuel Santos.
Así decidimos participar en el centro de Bogotá, en una corta movilización acompañando una columna de alrededor de unas 50 personas que se reunió en la carrera séptima con calle 24, en la que participaban el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), colectivos juveniles y pensionados del movimiento progresistas. Esta desfilo desde las 10 de la mañana hacia la plaza de Bolívar, realizando una pequeña parada frente al Banco de la República y el edificio de El Tiempo, dirigiéndose luego hacia el Ministerio del Interior y finalmente encaminándose a la plaza mayor por la carrera octava hacia el sur. En medio de llamados al confrontar el plan de ajuste económico de Santos, luchar por el aumento del salario mínimo y la disminución de los impuestos que pesan sobre los salarios populares se corearon consignas contra la venta de la estatal ISAGEN, la posible privatización de la ETB, la defensa del agua y los recursos naturales.

Ya en la plaza y sobre las 11 de la mañana, se realizaba una modesta aunque activa concentración alrededor del la estatua de Bolívar en la que concurrían algo menos de mil personas, destacándose la presencia de los contingentes de Marcha Patriótica y la Unión Patriótica (UP), sindicatos de base de trabajadores se sectores como el aseo público, el sector bancario, las gaseosas y corporaciones de salud, así como grupos más dispersos de organizaciones políticas de izquierda, grupos territoriales, estudiantiles y juveniles. Ante el multitud, un plural y en ocasiones contradictorio grupo de oradores destacaba la importancia simbólica de la jornada y el carácter aún germinal e inicial del movimiento en medio de gritos de si se puede, consignas y llamados a un verdadero paro nacional.
Quisimos comparar impresiones sobre la jornada con participantes de diversas tendencias políticas del movimiento popular. Compañeros del PST resaltaban la importancia de generar movilización más allá de los aparatos burocráticos, iniciar dinámicas de movilización unitarias y profundizar la vía de movilización. Compañeros del periódico Desde Abajo que habían sido parte de la organización de la jornada, destaca la importancia de generar una dinámica ascendente de nuevos movimientos de protesta, resaltaban el interés de diferentes seccionales regionales de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y de sindicatos locales pequeños pero combativos por impulsar la actividad. Compañeros del movimiento territorial, señalaban la necesidad de organizar el creciente descontento de múltiples sectores con el gobierno nacional y distrital, al tiempo que resaltaban la importancia de desarrollar un movimiento amplio con participación de sectores independientes.
Como balance partiríamos de reconocer que tal y como todo el mundo anticipo, la convocatoria a paro general al menos en la capital, fue un silencioso fracaso político, mostrándonos una vez más las marcadas limitaciones que tiene el ciber activismo a la hora de convocar movilizaciones de gran magnitud. En general la concentración en la Plaza de Bolívar puede caracterizarse como un particular acto de protesta organizado por un sector de izquierda no parlamentaria que secundo la convocatoria sin asumir el desgaste de su fracaso anunciado, así como de algunos sindicatos de empresa y colectivos sociales, protesta que mostró una pobre participación de sectores independientes, poco impacto en el transcurrir de la ciudad un domingo cualquiera y escasa repercusión pública. Al tiempo se destacó que con la fragmentación de la precaria tarima común y la presencia de varios sindicatos de una sola empresa, en el campo popular hoy reina más la división que la unidad que tan valiosa resulto en la convocatoria del primer paro cívico nacional el 14 de septiembre de 1977, la mayor movilización autónoma de las masas populares en la historia contemporánea del país.
En ese mismo sentido, apuntamos que es probable que ni la CUT que convoco a los paros cívicos parciales de 2002 y 2006 contra los planes de desarrollo de Uribe Vélez, ni la Cumbre Nacional Agropecuaria que impulso el desarrollo del primer y segundo paro nacional agrario de 2013 y 2014 y llama este año a concretar un tercer movimiento de similares características, tengan hoy la fuerza social necesaria para realizar una tarea de estas dimensiones, más si se tiene en cuenta que las proyecciones de movilización de las centrales obreras y las coordinadoras campesinas tiene pocos puntos de coincidencia.
Las dificultades son pues reales, y el llamado a paro nacional entraña unos retos y dificultades inmensas tal y como planteábamos el año pasado en el último Encuentro Ácrata a 38 años del paro del 77. Sin embargo y aunque los niveles de organización y lucha aún son insuficientes para realizar un procesos agitacional y un acto de estas características con éxito, la consigna y la táctica del Paro Cívico Nacional aún mantienen su vigencia, y sigue siendo una herramienta fundamental en el repertorio de acciones colectivas del movimiento social para oponerse a la dominación del capital.

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